Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, el miércoles, 4 de febrero, la fachada de la Casa Consistorial del Valle de Egüés y el pino de Sarriguren se iluminarán de verde con el objetivo de dar mayor visibilidad a esta enfermedad y apoyar a las personas que la padecen y a sus familias.
Cada día 800 personas son diagnosticadas de un cáncer en nuestro país. Como recuerda la Asociación Española contra el Cáncer, el cáncer suele implicar procesos prolongados, decisiones complejas y un impacto que trasciende lo estrictamente biomédico, afectando a la vida personal, familiar, social y laboral. La incertidumbre, el desgaste emocional y la necesidad de apoyos múltiples forman parte de estas trayectorias. Por este motivo, los pacientes y familiares reclaman una atención oncológica más humana e integral.
Para hablar de humanización es importante entender que el cáncer, para cada paciente y su entorno, es único, es su tumor, y se traduce en unas necesidades concretas. Es importante entender que el cáncer tiene consecuencias e implicaciones en la salud, pero también en aspectos sociales, familiares, laborales, económicos, emocionales y que cada paciente necesita personalizar también la atención a cada una de esas necesidades. Humanizar la atención implica situar a la persona en el centro del sistema, no solo desde una perspectiva relacional o ética, sino también como un elemento con impacto directo en la salud, en los resultados clínicos y en la experiencia del proceso asistencial. Escuchar la voz del paciente debe ser una prioridad para, en primer lugar, entender y comprender, pero, también, para acompañar y adaptar la atención a las necesidades de cada paciente y su entorno.
La atención integral al paciente, la participación y autonomía de las personas con cáncer, generar nuevos espacios asistenciales y fomentar el bienestar y la formación de los profesionales sanitarios deben ser los ejes de actuación y desarrollo de un nuevo modelo de atención más humana e integral.
- Contribuyamos a integrar el bienestar psicológico y social como un derecho estructural, inseparable del cuidado clínico a lo largo de todo el proceso asistencial, desde el diagnostico hasta la supervivencia o los cuidados al final de la vida.
- Contribuyamos a garantizar el derecho de cada persona a comprender su situación, tomar decisiones informadas sobre su salud y participar en el sistema que la atiende
- Contribuyamos a mejorar todos aquellos elementos que determinan profundamente la experiencia de las personas, los tiempos, los circuitos, la burocracia, la intimidad o los espacios asistenciales.
Una atención integral y más humana supone escuchar a quien mejor conoce el cáncer, es decir, las personas con cáncer y su entorno. Ellos lo enfrentan, ellos conviven con la enfermedad. Escuchar al paciente, pero también, saber explicar para que la persona con cáncer entienda su situación en cada momento y pueda tomar decisiones de forma conjunta con los profesionales. Humanizar también es apoyar a quienes cuidan, cuidar a los cuidadores, porque su bienestar es también el bienestar de la persona con cáncer.
Este 4 de febrero, Día Mundial Contra el Cáncer, es una oportunidad para poner en valor la escucha con el fin de adaptar la atención a cada persona con cáncer y sus necesidades. Para alcanzar un compromiso común para que se escuche la voz de cada paciente.
Este 4 de febrero es una oportunidad para aminorar los obstáculos que los pacientes encuentran en su proceso contra el cáncer a través de una red compacta y personalizada de atención, apoyo y más servicios a pacientes y familiares que respondan a sus necesidades.
Este 4 de febrero es una oportunidad para mejorar los entornos asistenciales de los pacientes.
Este 4 de febrero es una oportunidad para alcanzar el compromiso de todos, por una atención integral y más humana frente al mayor reto sociosanitario que tenemos como sociedad: el cáncer.