San Juan Bautista de Ibiricu
Patrimonio
Iglesia del siglo XIII, modificada en 1588. Presenta una planta rectangular con tres tramos desiguales y cabecera recta.
En la parte trasera del templo existe un aparcamiento de acceso más cómodo, al que se llega desde la salida del pueblo en dirección a Echálaz.
Los vecinos de Ibiricu, junto con los de Elcano y Egüés, mantienen viva la tradición de honrar a San Pedro Mártir cada último domingo de abril, una costumbre con más de 500 años de antigüedad cuyo origen se vincula a una plaga que afectó a los campos.
La iglesia de San Juan Bautista de Ibiricu combina dos estilos arquitectónicos. Como en otros templos del valle, se distinguen claramente la obra original del siglo XIII y la reforma posterior del siglo XVI, dirigida por Maese Miguel de Altuna, quien en 1588 reclamó los 2.200 ducados en que fue tasada.
Los tres tramos de la nave, de factura desigual, pertenecen a la época medieval, mientras que las capillas laterales y la cabecera recta corresponden a la reforma del siglo XVI.
El exterior refleja la variedad de materiales utilizados en las distintas fases constructivas, lo que permite identificar su evolución histórica.
Principales elementos de interés
- Coro de 1545 sobre arco rebajado, con nervaduras góticas.
- Crucificado renacentista del siglo XVI.
- Retablo mayor manierista del siglo XVII.
- Pila bautismal con taza dividida en tres partes.
- Lápida grabada.
- Pila de agua bendita cuadrada de 1707.
- Dos sagrarios: uno barroco y otro del siglo XX.
- Lienzo del siglo XVII.
- Piezas de orfebrería del siglo XIX: cáliz, copón de plata y crismeras.
- Ostensorio y relicario metálicos de época tardía.
- Talla de obispo del siglo XVIII.
La cruz parroquial de 1568 se encuentra desaparecida.
En el interior se conserva una maqueta de la iglesia, probablemente realizada por algún vecino o vecina.






