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Elía, lugar de antiguo señorío
nobiliario en la edad media, cuenta hoy con una población
de 21 habitantes. Se accede a él a través del cruce
que lleva desde la Na-150 hacia Echalaz y dista de Pamplona 14
kms. Santa María de Roncesvalles poseía según
está documentado heredades en su término en el s.XV
aunque probablemente las adquiriera ya en el s.XIII.
Aunque el origen del pueblo fue ganadero
y agrícola y de estos menesteres vivían sus vecinos,
con la jubilación del último pastor afincado en
Elía, hace ya más de 20 años, lo que antes
era lugar de trabajo ahora ha pasado a serlo de residencia. Tanto
el aspecto como el número de las viviendas del pueblo no
ha cambiado en los últimos 200 años. Se conservan
todas las casas originales del pueblo a excepción de una
que fue derruida décadas atrás. Aunque adaptadas
a los nuevos tiempos las casas conservan ese sabor tradicional
de las construcciones de piedra, madera y barro cocido. Es normal
que cada casa, como manda la tradición, cuente con un huerto
adosado a ella que proveía de vegetales para el consumo
doméstico a cada familia. Elía celebra sus fiestas
patronales el 15 de agosto coincidiendo con la Asunción
(se trasladan al 2º fin de semana de septiembre).
En lo alto del pueblo, como presidiéndolo,
se encuentra la parroquia
de Elía. Consagrada a la Virgen de la Asunción
ya en el s.XIII, en ella se venera también la imagen de
San Julián que en otro tiempo contó con su propia
ermita. Probablemente, esta estaba situada pared con pared con
casa Zalbarena o casa Salba. Pero no era esta la única
ermita de Elía ya que en su término se encuentra
la iglesia de Amocáin que en tiempos fue la ermita de la
Aparición de San Miguel. Existe documentación sobre
la visita, en 1796, de Igual de Soria que mandó suspender
"la celebración de todo acto litúrgico... por
estar profanada y sin ornamentos". Cuenta la leyenda que
una sirvienta de los señores de Amocáin de nombre
Felicia fue asesinada en esta ermita por su hermano Guillermo.
Dispone el concejo de un lavadero junto al río, algo abandonado
en estos días y a la espera de una bien merecida restauración.
Dicho lavadero construido allá por los años cuarenta
fue la envidia de otras poblaciones cercanas lo que obligó
a organizar qué día lavaba cada pueblo.
El término de Elía está hoy dedicado en un
noventa y cinco por ciento a la explotación extensiva de
ganado vacuno y equino que llega a sus campos en otoño
y marcha a finales de primavera. Pastizales para el ganado y bosque
se mezclan y confunden acompañando a las laderas de este
pequeño valle desde el poblado hasta lo alto del monte
Lakarri. El pequeño río Urbikáin, antes cangrejero,
divide en dos partes al valle que disfruta de una variada fauna
silvestre.
(Fuentes: Presidente del Concejo
de Elía, Enciclopedia de Navarra y Plan Municipal del Valle
de Egüés) |