|
Caserío recientemente adquirido
por el Ayuntamiento del Valle de Egüés que pretende
darle usos recreativos dado su excelente grado de conservación
medioambiental. Este se debe a que tradicionalmente el señorío
de Egulbati ha sido una propiedad privada que por esto mismo quedó
al margen de la explotación forestal intensa que padecieron
las zonas vecinas. Hoy día se conserva en él un
robledal maduro que también alberga ejemplares de hayas,
fresnos y cerezos. La fauna encuentra en este bosque autóctono
un hábitat privilegiado tanto para residir en él
como para reproducirse. Este hecho hace pensar al Ayuntamiento
que puede ser el lugar idóneo donde construir un centro
de interpretación de la naturaleza. Así mismo, es
probable que se aprovechen sus terrenos para la práctica
del senderismo o actividades de ocio tales como la hípica.
El nombre de Egulbati aparece en
el libro de rediezmo de 1268. Las siguientes menciones a esta
población se dan con ocasión del censo de habitantes
que en 1336 hacía mención de la existencia de cuatro
fuegos, incluido uno de ellos con categoría de higalgo.
Hasta la reforma administrativa de
la primera mitad del s.XIX se gobernó por el diputado del
valle y por un regidor elegido entre sus vecinos. Se sabe que
en 1847 los niños residentes en Egulbati acudían
a clases a la escuela de Elcano. Con la desamortización
de Mendizábal (1836) dejó de ser pertenencia eclesiástica
adscrita al cabildo de Roncesvalles y pasó a manos de la
familia Oyarbide de Burguete que lo mantiene en su poder hasta
que Fermín Oyarbide lo vende al militar Julio Maset a principios
de este siglo. Con los nuevos dueños Egulbati conoció
cierto desarrollo convirtiendo sus parajes en pastos ganaderos.
Llegó a tener una vaquería, un rebaño de
ovejas y hasta 130 cerdas. Posteriormente, hacia 1960, se produjo
su declive definitivo llegando a quedar despoblado.
(Fuente: Enciclopedia de Navarra
y Plan Municipal del Valle de Egüés) |