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Dejando a un lado los municipios
del Valle de Egüés que recientemente han experimentado
una explosión demográfica Badostáin es el
que tradicionalmente cuenta con mayor población. En la
actualidad están censados 275 habitantes en este pueblo
situado en la zona sur del valle y separado de Pamplona por 5
kms. que se recorren primero por la Na-2302 y luego por la Ronda
Este.
El paisaje que acompaña a
Badostáin es predominantemente llano aunque rodeado de
pequeñas alturas. En 1974 se llevó a cabo la concentración
parcelaria con lo que se consiguió limitar el número
de parcelas a 174, potenciando así la agricultura eminentemente
cerealística del pueblo.
Un pueblo que se muestra amable y
jovial con el visitante y que celebra sus fiestas patronales el
29 de septiembre en honor se su patrón San Miguel (se trasladan
al primer fin de semana de septiembre). A este santo está
dedicada la parroquia
del pueblo que data del s. XII (de las más antiguas
del Valle de Egüés). En ella podemos encontrar una
notable obra de Miguel de Espinal; artista fecundo que realizó
el retablo mayor de esta iglesia. Una iglesia que no es el único
edificio religioso del concejo ya que sobre un altozano del pueblo
se levanta la ermita de Nª Señora (s. XIII).
Y es que, si bien la influencia y
posesiones de la iglesia fueron grandes en toda la comarca del
Valle de Egüés, esto se deja sentir especialmente
en un pueblo como Badostáin. Antiguo lugar de señorío
realengo hubo aquí un monasterio ya en 1041 dedicado a
Sª María que fue entregado por su propietario, el
presbítero García, a la abadía de San Millán
de la Cogolla. No fue este el único monasterio con propiedades
en el pueblo ya que según consta en documentos de la época
el infante Luis, gobernador del reino, dio a Sª Mª de
Roncesvalles derechos sobre las rentas que producía el
lugar en 1364. Así mismo, también la abadía
de Leyre recibió del monasterio de Landazabal una decanía
en Badostáin a la que posteriormente añadió
una iglesia y un palacio. No podemos acabar esta relación
sin nombrar a la orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén
que adquirieron propiedades en este pueblo allá por 1181.
Más recientemente, hacia 1850,
Badostáin contaba con escuela propia a la que destinaba
2.782 reales -una de las dotaciones más altas de toda Navarra
para escuelas rurales- y disfrutaba de una extensión notable
de tierra cultivable (2.700 robadas de tierra que rendían
tres por uno). Esta excelente calidad de los terrenos de Badostáin
es uno de los factores que explican la permanencia hasta nuestros
días del carácter eminentemente agrícola
del pueblo.
(Fuente: Presidente Concejo de Badostáin, Enciclopedia
de Navarra y Plan Municipal del Valle de Egüés)
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