Como varias más de los alrededores la iglesia parroquial
de Egüés se encuentra bajo la advocación de
San Martín. Su estilo muestra cánones de un gótico
bastante primitivo por lo que podemos situarla a principios del
s. XIII. La planta está dividida en cuatro tramos y cabecera
plana, con dos capillas laterales que se abren a la altura del
crucero.
Los muros, que dejan ver un ordenado sillar al exterior, son
extremadamente sólidos y se encuentran reforzados por contrafuertes
tanto por el lado del evangelio como en la cabecera donde están
dispuestos siguiendo la diagonal de la misma. En el lado opuesto
la torre se levanta a gran altura con forma de prisma. Está
ornamentada con arquillos de medio punto parte de los cuales son
ciegos.
La riqueza de los retablos de esta iglesia es notable. Flanqueando
el mayor se encuentran dos menores dedicados a la Inmaculada y
la Dolorosa hechos cumpliendo la última voluntad y testamento
de la viuda del famoso escultor de la época Juan de Anchieta.
El mayor se encuentra bajo la advocación del titular, San
Martín. Es obra del ensamblador Juan de Gaztelúcar
que probablemente habría recibido los 1.554 ducados en
los que fue tasado y podemos situarlo a finales del XVI. Por cuerpos
el primero recoge escenas de la vida de San Martín, el
segundo está dedicado a la virgen y el ático representa
capítulos del calvario. Es una pena que repintados posteriores
no dejen traslucir toda la belleza de este retablo que cuenta,
además, con una notable labor de escultura cercana a la
obra de Juan de Anchieta.
La sacristía conserva aún varias piezas de orfebrería
interesantes. Entre ellas un par de cálices de plata, uno
del XVI y otro barroco del XVIII que procede del taller de Pamplona
como puede leerse en la base. La cruz parroquial, realizada en
plata, es también del XVIII. En el museo diocesano se encuentra
recogido un ostensorio de plata de 1818 procedente de esta parroquia
de San Martín de Egüés.
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