Sarriguren

Etimológicamente, Sarriguren es un topónimo vasco compuesto de “sarri” (espesura) y “guren” (hermoso), con lo que su significado viene a equivaler a “la espesura hermosa”. Este nombre de lugar está documentado ya en el año 1213. Sin embargo, la presencia humana en el término de Sarriguren se remonta al menos a la época romana, a la que las investigaciones arqueológicas han adscrito los vestigios más antiguos allí encontrados, formados por diversos restos de cerámica y útiles de metal.

Durante la Edad Media, se puede asegurar que Sarriguren es ya una pequeña aldea, cuyo nombre consta en documentos escritos desde principios del siglo XIII, aunque la información que proporcionan es muy escasa. Mediado el siglo XIV, en 1366, la villa cuenta con 3 fuegos u hogares de labradores. Además, en la población residía también un hidalgo. Es posible que a esta familia hidalga perteneciera el torreón de piedra que se conserva en la localidad.

Al siglo XV parecen corresponder unas ordenanzas que, renovadas luego en el siglo XVI, regulaban las relaciones sociales de la comunidad vecinal. Este texto nos permite conocer su organización y modos de vida. Los vecinos del núcleo se reúnen para administrar sus asuntos en concejo, plega et bazarre. La máxima autoridad la ostenta el jurado, que interviene en los pleitos entre los vecinos, hace guardar las buenas costumbres, cobra y administra las contribuciones reales o concejiles, y custodia y hace cumplir las ordenanzas. En este período, la economía se basa fundamentalmente en la agricultura y la ganadería. Además, las ordenanzas citan una fuente de la que los vecinos tomaban agua. Esta fuente, sin duda, se corresponde con la descubierta en las obras de la nueva urbanización, que ha sido convenientemente restaurada.

Su entorno paisajístico lo sitúa en una zona de suaves y extensas planicies cubiertas de cereal dominadas en último término por la altura de la Higa de Monreal. El excelente grado de conservación de su hábitat ecológico así como la proximidad a la capital navarra hacen de Sarriguren el núcleo ideal para la construcción de esta novedosa EcoCiudad. Los criterios de respeto al medioambiente que se siguen en su construcción incluyen también hacer del actual núcleo urbano el centro de la vida social de esta nueva urbanización.

La parroquia del pueblo que data ya del siglo XIII está bajo la advocación de Santa Engracia. Es similar a otras de estilo medieval de la misma época y consta de una nave rectangular de cuatro tramos que en otro tiempo debió estar rematada por una bóveda semicircular sustituida ahora por una cubierta plana. Conserva no obstante, una interesante ventana gótica que ilumina el interior donde aún puede verse el coro hecho en madera. Aunque Santa Engracia es el 16 de abril, las fiestas patronales se trasladan al segundo fin de semana de junio.

La población de Sarriguren ha variado de la siguiente forma a lo largo de su historia, comenzó con 5 hogares en 1646, algo más de 50 habitantes en 1786, y 53 en 1800, fecha en que se repartían en 12 casas. Avanzado el siglo XIX, entre 1858 y 1877, Sarriguren alcanza su máximo demográfico histórico previo a la existencia de la Ecociudad: los 80 habitantes. A partir de ese momento la población empieza a descender y, aunque en los primeros años del siglo XX se mantiene en los 66 habitantes (1910), en los años 20 experimenta un brusco descenso, que deja reducido el lugar a menos de 20 habitantes. Desde entonces y hasta los años 60, se produce una levísima recuperación (36 habitantes ocupan 9 casas en ésa década),para volver a decaer hasta los 10 habitantes en el año 2000.

La Ecociudad de Sarriguren aspira a convertirse en una auténtica ecocomunidad, una comunidad urbana en la que haya equilibrio entre residencia, áreas de actividad económica, equipamientos y espacios públicos, con unas infraestructuras de gran calidad y sensibles al medio ambiente, una verdadera ecociudad inteligente. Estaría integrada por las áreas residenciales de Sarriguren -recientemente construidas-, el Parque de la Innovación y los futuros desarrollos de Sarriguren, creando un espacio urbano que apuesta por una mezcla de usos, por la recuperación de plazas, calles, bulevares y jardines o pequeños parques como elementos esenciales de la trama urbana y por el diseño integrado y cuidado de arquitectura y paisaje, en dialogo con los desarrollos residenciales de alta calidad del entorno. En la actualidad figuran empadronados 13.057 habitantes.

(Fuente: Presidente Concejo de Sarriguren, Enciclopedia de Navarra y Plan Municipal del Valle de Egüés).