Badostáin

Dejando a un lado los municipios del Valle de Egüés que recientemente han experimentado una explosión demográfica Badostáin es el que tradicionalmente cuenta con mayor población. En la actualidad están censados 342 habitantes en este pueblo situado en la zona sur del valle y separado de Pamplona por 5 kilómetros que se recorren primero por la NA-2302 y luego por la Ronda Este.

El paisaje que acompaña a Badostáin es predominantemente llano aunque rodeado de pequeñas alturas. En 1974 se llevó a cabo la concentración parcelaria con lo que se consiguió limitar el número de parcelas a 174, potenciando así la agricultura eminentemente cerealística del pueblo.

Un pueblo que se muestra amable y jovial con el visitante y que celebra sus fiestas patronales el 29 de septiembre en honor se su patrón San Miguel (se trasladan al primer fin de semana de septiembre). A este santo está dedicada la parroquia del pueblo que data del siglo XII (de las más antiguas del Valle de Egüés). En ella podemos encontrar una notable obra de Miguel de Espinal; artista fecundo que realizó el retablo mayor de esta iglesia. Una iglesia que no es el único edificio religioso del concejo ya que sobre un altozano del pueblo se levanta la ermita de Nuestra Señora (siglo XIII).

Y es que, si bien la influencia y posesiones de la iglesia fueron grandes en toda la comarca del Valle de Egüés, esto se deja sentir especialmente en un pueblo como Badostáin. Antiguo lugar de señorío realengo hubo aquí un monasterio ya en 1041 dedicado a Señora María que fue entregado por su propietario, el presbítero García, a la abadía de San Millán de la Cogolla. No fue este el único monasterio con propiedades en el pueblo ya que según consta en documentos de la época el infante Luis, gobernador del reino, dio a Señora María de Roncesvalles derechos sobre las rentas que producía el lugar en 1364. Así mismo, también la abadía de Leyre recibió del monasterio de Landazabal una decanía en Badostáin a la que posteriormente añadió una iglesia y un palacio. No podemos acabar esta relación sin nombrar a la orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén que adquirieron propiedades en este pueblo allá por 1181.

Más recientemente, hacia 1850, Badostáin contaba con escuela propia a la que destinaba 2.782 reales -una de las dotaciones más altas de toda Navarra para escuelas rurales- y disfrutaba de una extensión notable de tierra cultivable (2.700 robadas de tierra que rendían tres por uno). Esta excelente calidad de los terrenos de Badostáin es uno de los factores que explican la permanencia hasta nuestros días del carácter eminentemente agrícola del pueblo.

(Fuente: Presidente Concejo de Badostáin, Enciclopedia de Navarra y Plan Municipal del Valle de Egüés).

Presidente del Concejo: D. Xabier Ziritza Erbiti